« Cada persona es dueña de su silencio y esclava de su palabra ».
Si no podemos cumplir aquello que habéis dicho, ¿porqué decirlo ?
Nuestra palabra, cuenta, forma parte de nuestra imagen y define nuestra reputación.
Una vez que nos hemos comprometido ha realizar un trabajo o que hemos dado nuestro acuerdo para participar a una reunión, conferencia,.. debemos considerar que no hay vuelta atrás.
Es mejor tomarse un momento de reflexión, analizar fríamente las diferentes opciones y tener en cuenta nuestro posible planning y eventual problemas que tomar una decisión de la que más tarde nos arrepintamos o que nos sea imposible cumplir. Pero sobre todo, nunca tomar una decisión en nombre de otra persona, sin haberla consultado de antemano.
Actuar calmamente y de manera reflexiva, nos evitará problemas y un stress innecesario.






